Infierno silencioso

Ese silencio que cortaba todas mis fibras en pequeños pedazos, ese silencio que no hace más que secar mi alma.

A veces me culpo por el ruido de mi mente que provocó muchas noches de llanto y desesperación.

A veces me culpo por haber sido débil y no contener a mi mente desequilibrada que te asustó y te arrinconó.

Bendita culpa que me hace pensar que ahora que estoy bien me vas a amar como antes.

Bendita esperanza que no me deja ver que dentro de ti solo hay vacío, un cariño por lo bonito que una vez tuvimos y lástima.

Puedo ver en tus ojos la desesperación por la libertad, la que perdiste en mi primer ataque de pánico.

Puedo ver el miedo a que me suicide si te vas y prefieres encadenarte a mí para evitar cargar con esa culpa.

Puedo escuchar en tu eterno silencio la soledad y el dolor que también experimentas cada sábado al ver que estás con la que amaste y a la vez mató ese amor.

Mi alma agradece cada respiro, cada vaso de agua, cada té de 7 azahares.

Agradezco cada beso, cada caricia, cada risa, cada plan espontáneo.

Sin embrago, te libero, de mi, de mis conversaciones para arreglar las cosas porque ya hoy entendí que no hay nada que arreglar.

Te libero de esta relación que hoy llamaste infierno.

Deja un comentario